Lleve a Barcelona esperando lo de siempre: multitudes en la Sagrada Familia, cola interminable para la Pedrera, turistas en Las Ramblas comprando souvenirs de plastico. Y encontre todo eso, si. Pero tambien encontre algo que no esperaba: una ciudad que vive con una intensidad casi mediterranea, que come tarde y bien, que discute de arquitectura y de futbol con igual pasion, y que guarda sus mejores rincones para los que saben donde mirar.
Dia 1: El Gothic y el Born, a pie y sin prisa
El error que comete casi todo el mundo en Barcelona es ir demasiado rapido. La ciudad no es un museo que se recorre en orden. Es un barrio tras otro, cada uno con su caracter, su mercado, sus bares de siempre. El primer dia, olvida el metro y camina.
Empieza por el Barrio Gotico, pero lejos de Las Ramblas. Entra por la plaza de Sant Felip Neri, donde las marcas de metralla de la Guerra Civil siguen siendo visibles en las paredes. Es uno de esos lugares que te detienen sin avisar. Luego el templo de August, casi escondido en un patio interior, con columnas romanas de hace dos mil anos que aguantan ahi mientras la ciudad cambia a su alrededor.
Para comer, sal del Gothic y metete en El Born. El Mercat de Santa Caterina es menos famoso que la Boqueria y por eso mismo vale mas la pena: frutas, verduras, embutidos, y barceloneses reales comprando su comida de la semana. Come algo de pie, como hacen ellos.
Por la tarde, el Palau de la Musica Catalana. Si no puedes (o no quieres) pagar una entrada al concierto, la visita guiada al edificio ya justifica la parada. El modernismo de Domench i Montaner es diferente al de Gaudi: menos organico, mas mineral, una explosion de mosaicos y vitrales que hace dificil saber donde mirar primero.
Dia 2: Gaudi sin prisa ni tortura
Si, hay que ver la Sagrada Familia. No porque sea obligatorio, sino porque es genuinamente extraordinaria. Pero hazlo bien: compra entrada con hora de entrada especifica online, llega puntual, y date dos horas dentro en lugar de cuarenta minutos con prisa.
Lo que la mayoria no sabe: el interior es mas impresionante que la fachada. Las columnas que imitan un bosque de piedra, la luz que entra coloreada por los vitrales segun la hora del dia, la diferencia entre la fachada del Nacimiento (exuberante, artesanal) y la de la Pasion (geometrica, inquietante).
Despues, el Park Guell. Pero el parque de verdad, no solo la zona de pago de las terrazas. Camina hasta las partes mas altas, donde los turistas casi no llegan, y encontraras los mejores puntos de vista de la ciudad, una arquitectura de cuento que no parece hecha por un hombre sino imaginada por alguien que duermo debajo de los arboles.
"Barcelona tiene el raro talento de ser al mismo tiempo cosmopolita e intimamente mediterranea. Una ciudad que se puede querer de golpe."
Dia 3: Gracia y las colinas
Gracia fue un pueblo independiente hasta que Barcelona la absorvio a finales del siglo XIX. Todavia lo nota. Las plazas estan llenas de sillas y terrazas donde la gente pasa horas charlando. Las tiendas son mas pequenas, mas raras, mas propias.
Sube desde Gracia hasta el Turon del Carmel. No tiene el glamour del Tibidabo ni las colas del Park Guell, pero tiene las mejores vistas de Barcelona que he encontrado: la ciudad entera desplegandose hasta el mar, con la Sagrada Familia emergiendo en el centro como una catedral extraterrestre.
Dias 4 y 5: mar, montanas y lo que se te escape
El dia 4, baja al barrio de la Barceloneta y al Port Olympic. Madruga: la playa antes de las diez de la manana es un lugar completamente diferente. Veras a los barceloneses haciendo ejercicio, nadando, tomando el primer cafe mirando el mar. Eso ya se parece mas a como vive la ciudad que a como se la vende.
Consejo practico: Compra la T-Casual de 10 viajes en metro. Cuesta alrededor de 12 euros y es suficiente para cinco dias si combinas con caminar. Las apps de bicicleta compartida (Donkey Republic, Bicing para residentes) son otra excelente opcion para distancias medias.
El ultimo dia, montserrat. A 50 minutos en tren desde Plaza Espana, el macizo de Montserrat es una de esas cosas que no parecen reales hasta que las tienes delante. Formas de roca que parecen esculpidas a proposito, senderos que suben hasta puntos de vista sobre media Cataluna, y un monasterio benedictino que lleva siglos ahi como si el paisaje lo hubiera construido para el.
Donde comer de verdad
Evita cualquier restaurante que tenga fotografias en el menu y carta en seis idiomas en la puerta. Busca los que tienen pizarra de platos del dia, que cambia porque usan lo que hay en el mercado. El menu del mediodia en Barcelona es una institucion: entrante, plato principal, postre y bebida por 12 o 13 euros. Ese es el indicador mas fiable de que estas en el lugar correcto.
El barrio de Poble Sec tiene la mayor concentracion de buenos restaurantes por metro cuadrado de la ciudad, y la mayoria sin la fama y los precios que eso normalmente implica. La calle Blai, con sus montaditos, es una iniciacion perfecta al picoteo catalan.