Hay ciudades que intentan impresionarte desde el primer momento. Lisboa no. Lisboa te recibe con calma, te deja caminar sus colinas sin apresurarte, te pone un vaso de vino verde en la mano antes de que hayas pedido nada, y cuando te quieres dar cuenta llevas tres dias ahi y ya estas pensando en volver.
Los barrios que definen Lisboa
Alfama es el corazon antiguo de la ciudad, el barrio morisco que sobrevivio al terremoto de 1755 cuando casi todo lo demas cayo. Sus calles son demasiado estrechas para los coches, lo cual es un regalo. Las casas estan cubiertas de azulejos que cuentan historias que ya nadie recuerda bien. Los gatos duermen en los escalones como si tuvieran titulo de propiedad. Es de los pocos barrios historicos que he visitado donde todavia vive gente de verdad, con sus problemas y sus rutinas, en lugar de haber sido convertido en un parque tematico para turistas.
Mouraria, justo al lado, tiene algo diferente: es el barrio mas multicultural de Lisboa, donde conviven portugueses, bangladeshies, chinos, africanos de las antiguas colonias. Los restaurantes de la Travessa da Palha ofrecen lo que en ningun otro lugar de Lisboa encontraras: tradicion portuguesa mezclada con especias que llegan de otro lado del mundo.
LX Factory merece una mencion especial. Un complejo de fabricas industriales del siglo XIX reconvertido en restaurantes, tiendas independientes, espacios de diseno y el mercado de los domingos. Es exactamente el tipo de lugar que deberia estar en una guia turistica y al que la mayoria de las guias no le hacen suficiente justicia.
Los miradores y la cuestion de los pies
Lisboa tiene siete colinas, dicen, igual que Roma. Lo cierto es que mas que colinas son subidas y bajadas constantes que a los dos dias te han dejado las piernas en perfecto estado. Los lisboetas lo solucionaron hace mas de un siglo con los elevadores y los tranvias historicos, que todavia funcionan y que son una experiencia en si mismos.
El mirador de Santa Luzia, en Alfama, es uno de los mas fotografiados. Pero el que mas me gusto fue el de Nossa Senhora do Monte, al norte, donde llegan menos turistas y donde las vistas abarcan la ciudad entera incluyendo el Tajo y el puente que siempre parece el Golden Gate de San Francisco (porque el mismo ingeniero lo diseno).
"Lisboa tiene una cualidad poco comun en las capitales europeas: te permite sentirte local con muy poco esfuerzo. No es una ciudad que te excluya. Es una ciudad que te adopta."
Sintra y Cascais: los alrededores que valen el desvio
Sintra esta a cuarenta minutos de Lisboa en tren y es de esas cosas que hay que ver aunque el turismo masivo la haya descubierto hace tiempo. Los palacios que trepa por las colinas boscosas, el palacio de la Pena que parece el castillo de un cuento escrito por alguien con demasiada imaginacion y presupuesto ilimitado, el pueblo en si con sus pasteis de Sintra de masa hojaldrada y crema de queso que resultan imposibles de rechazar.
Cascais es lo opuesto: un pueblo costero que en verano se llena de lisboetas escapando de la ciudad. Los mejores momentos son fuera de temporada, cuando la Praia do Guincho al norte del pueblo te da playas de arena oscura con el Atlantico abierto y practicamente sola.
Presupuesto: Lisboa es todavia mas economica que la mayoria de las capitales europeas occidentales, aunque los precios han subido mucho. El vino en un restaurante de barrio cuesta entre 2 y 4 euros el vaso. Un menu de mediodia completo, entre 10 y 14 euros. Los pasteis de nata en la Antigua Confeitaria de Belem, que son los mas famosos del mundo aunque no necesariamente los mejores, cuestan alrededor de 1,30 euro la pieza.
El fado y lo que esconde
El fado es la musica mas identificada con Lisboa y con Portugal en general. Una voz, una guitarra portuguesa, una guitarra clasica. El tema siempre es saudade: esa melancolia tipicamente portuguesa que no tiene traduccion exacta a ninguna lengua porque es una forma de sentir especifica, no solo una emocion.
Los locales de fado en Alfama son de calidad variable. Los mejores son los que tienen listas de espera, los que no necesitan folletos en la puerta, los que empiezan tarde. Una advertencia honesta: el fado autentico es intensamente quieto. No se puede hablar mientras se canta. Si eso te resulta incomodo, busca locales mas informales donde el fado sea acompanamiento, no protagonismo.